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La
cuestión es que no importa de qué sexo seamos, pues
nunca deberíamos aliarnos con nuestro sexo, sino con
nuestro Dios. Eso indica al estudiante que está en
el sendero del Gran Trabajo. Ninguna mujer debe
suplicar consideración del intento masculino, y
ningún hombre es superior a la mujer. |